Bhagavad Gita capitulo 8, 9, 10, 11, 12 india 600 a.c. Tratan al eterno igual en la india y egipto

 

Capitulo 8

 

LO SUPREMO

 

Donde encontramos al igual que el egipcio el eterno, el espíritu supremo, el ser humano esta compuesto de este espíritu y del cuerpo, el que se prepara con la razón como el espíritu y siempre permanece, el yoguis como lo real y lo irreal y por eso es sabio.

 La materia es el reino de la tierra, que con el tiempo perece, mas el espíritu es el reino de la luz. En este cuerpo ofrezco sacrificio, mi cuerpo es un sacrificio

Brahman es el espíritu Supremo, el eterno, atman es su espíritu en el hombre

; tenme en tu recuerdo, y lucha. Y con tu mente y tu razón puestas en mí,

Pero más allá de esta creación, visible e invisible, existe un invisible superior, eterno; y cuando las cosas perecen, este permanece por siempre.

 

ARJUNA

 

1.         ¿Qué es Brahman? ¿Qué es atman? Y ¿qué es karma, oh Espíritu Supremo? ¿Cuál es el reino de la tierra? ¿Y cuál el reino de la luz?

2.         ¿Quién ofrece el sacrificio en el cuerpo? ¿Cómo se realiza la ofrenda? Y, una vez llegada la hora, ¿cómo te conocen aquellos cuya alma está en armonía?

 

KRISNA

 

3.         Brahman es el Supremo, el eterno, atman es su espíritu en el hombre. Karma es la fuerza de la creación, de donde procede la vida de todas las cosas.


4.         La materia es el reino de la tierra, que con el tiempo perece, mas el espíritu es el reino de la luz. En este cuerpo ofrezco sacrificio, mi cuerpo es un sacrificio[88].

5.         Y aquel que, al final de sus días, abandona su cuerpo pensando en mí, ese en verdad viene a mi ser; de cierto viene él a mí.

6.         Pues verdaderamente uno va a aquel en el cual se piense en el último instante de la vida, por simpatía con su naturaleza.

7.         Así pues, piensa en mí en todo momento; tenme en tu recuerdo, y lucha. Y con tu mente y tu razón puestas en mí, de verdad vendrás a mí.

8.         Pues si un hombre piensa en el Espíritu Supremo con una mente estable y no errática, porque ha sido ejercitada en el yoga, él va a ese espíritu de la luz.

9-               10. Aquel que tiene en mente al poeta —al creador que gobierna todas las cosas desde todo tiempo, más pequeño que el más ínfimo de los átomos, pero sostenedor de todo este vasto universo; que brilla como el sol más allá de la oscuridad, lejos, muy lejos de todo humano pensamiento—, y en el tiempo de su partida está en unión de amor y en posesión de la fuerza del yoga, manteniendo con su mente inerrática la fuerza de su vida entre las cejas, él va a ese Espíritu Supremo, al Espíritu Supremo de la luz.

11.     Aprende ahora acerca de esa vía que los videntes del Veda llaman lo eterno, y que es alcanzado por aquellos que, apaciguados de las pasiones terrenas, llevan una vida de santidad y se esfuerzan por lograr la perfección.

12.     Si al abandonar un hombre su cuerpo terrenal se halla en el silencio del yoga, y, cerrando las puertas del alma, mantiene su mente en su corazón, situando en la cabeza el aliento de la vida;

13.     y, acordándose de mí, pronuncia el sonido om, la palabra eterna de Brahman, él va a la vía suprema.

14.     Aquellos que en la devoción del yoga asientan en todo momento su alma en mí muy pronto vienen a mí.

15.     Y cuando esos espíritus sublimes se hallan en mí, la morada del gozo supremo, ellos nunca retornan de nuevo a este mundo de humano pesar.

16.     Pues todos los mundos perecen, incluso el mundo de Brahma, el creador[89]; perecen y vuelven. Mas aquel que viene a mí no va más de muerte en muerte.

17.     Quienes saben que el vasto día de Brahma, dios de la creación, dura siempre mil eras, ellos en verdad conocen el día y la noche.

18.    Cuando ese día llega, toda la creación visible surge de lo invisible; y toda la creación desaparece en lo invisible cuando llega la noche de la oscuridad.

19.     Así, la infinidad de los seres que viven una y otra vez desaparecen todos sin remedio cuando acaece la noche de la luz, y de nuevo retornan al resurgir el día.

20.     Pero más allá de esta creación, visible e invisible, existe un invisible superior, eterno; y cuando las cosas perecen, este permanece por siempre.

21.     Este invisible se llama el Imperecedero, y es el más alto fin supremo. Quienes lo alcanzan nunca vuelven. Esa es mi morada suprema.

22.     Este Espíritu Supremo, ¡oh Partha!, se alcanza mediante un amor siempre vivo. En él todas las cosas hallan su vida, y de él toda ha surgido.

23.     Aprende ahora acerca de un tiempo de luz en el que los yoguis van a la vida eterna; y de un tiempo de oscuridad en el que vuelven a la vida en la tierra.

24.    Si parten en medio de la llama, de la luz, del día, de las semanas brillantes de la luna y de los meses en los que aumenta la luz del sol, quienes conocen a Brahman va a Brahman.

25.     Mas si partieren en medio del humo, de la noche, de las semanas oscuras de la luna y de los meses en lo que decrece el sol, entran en la luz lunar, y retornan al mundo de la muerte.

26.     Tales son las dos vías existentes por siempre: la vía de la luz y la vía de la oscuridad. Una conduce a la tierra del no retorno; la otra devuelve al padecimiento.

27.     El yogui que conoce estas dos vías nunca más vive en el engaño. Así pues, sé tú siempre y en todo momento uno en yoga, ¡oh Arjuna!

28.     Existe una recompensa que deriva de los Vedas, o del sacrificio; derivada de una vida austera o de sagrados presentes. Mas una recompensa mucho más alta es alcanzada por el yogui que conoce la verdad de la luz y las tinieblas: él alcanza su hogar perdurable.


 

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Capitulo 9

 

KRISNA

ENTREGA Y DEDICACION

Hablado del Yo soy, eterno

 

1.         Te revelaré un misterio supremo, porque tu alma tiene fe. Es visión y sabiduría, y una vez que lo conozcas, te hallarás libre de pecado[90].

2.         Se trata del misterio y la sabiduría más excelsos, de la purificación suprema. Percibido en una maravillosa visión, constituye una senda de rectitud muy fácil de seguir, y que conduce al más alto fin.

3.         Aquellos empero que no tienen fe en esta verdad no vienen a mí: ellos retornan a ciclos de vida en medio de la muerte[91].

4.         Todo este universo visible procede de mí ser invisible. Todos los seres tienen su asiento en mí, pero yo no me asiento en ellos.

5.         Aunque en verdad no se asientan en mí: medita acerca de este mi sagrado misterio. Yo soy la fuente de todos los seres, yo los sostengo, mas no tengo en ellos mi asiento.

6.         Al igual que hasta los vientos potentes tienen su asiento en la vastedad del espacio etéreo, también todos los seres encuentran en mí su asiento. Sé conocedor de esta verdad.

7.         Al final de la noche del tiempo todas las cosas regresan a mi naturaleza; y cuando el nuevo día del tiempo comienza, vuelvo a traerlas a la vida.

8.         Es así como mediante mi naturaleza saco a la luz a toda la creación, y esta gira dando vueltas en los círculos del tiempo.

9.         Más yo no me veo atado por esta vasta obra de creación. Soy y contemplo el drama de las acciones.

10.     Contemplo, y, en su labor de creación, la naturaleza produce todo cuanto se mueve y cuanto es inmóvil: y es así como gira y da vueltas el mundo.

11.     Mas los necios del mundo no me reconocen al verme en la forma humana que me es propia. No reconocen mi espíritu supremo, Dios infinito de todo esto.

12.     Vana es su esperanza, vanos son sus actos, vano su aprendizaje y vanos sus pensamientos. Descienden a la naturaleza de los demonios, a la oscuridad y al engaño del infierno[92].

13.     Existen, no obstante, almas excepcionales que me reconocen, y constituye su refugio la naturaleza divina que me es propia. Me adoran con unidad de amor: ellos saben que soy el origen de todo.

14.     Me veneran con devoción, me alaban por los siglos de los siglos. Fuertes son sus votos; una siempre es su armonía; me adoran con todo su amor.

15.     Otros me veneran y actúan por mí, con el sacrificio de la visión espiritual. Me adoran como el Uno y el múltiple, porque ven que todo se halla en mí.

16.     Pues yo soy el sacrificio y la ofrenda; yo, la oblación y el remedio sanador. Yo soy la palabra divina, el alimento santo, el fuego sagrado; yo, la ofrenda realizada en el fuego.

17.     Soy el Padre de este universo, y aun la fuente del Padre. Yo soy la Madre de este universo, y el creador de todo. Soy el Altísimo que se ha de conocer, la Vía de la purificación, el sagrado om, los tres Vedas[93].

18.     Yo  , y el Maestro que observa en silencio; tu amigo y amparo; tu morada de paz. Soy el principio, el medio y el final de todas las cosas; su semilla de eternidad, su tesoro supremo.

19.     El calor del sol de mí procede, y yo envío o retengo la lluvia. Yo soy vida inmortal y muerte; soy lo que es y también lo que no es.

20.     Hay quienes conocen los tres Vedas, beben el soma[94] y se muestran limpios de pecado. Ellos hacen adoración y oración para ir al cielo. Y ciertamente alcanzan el cielo de Indra, rey de los dioses, y allí gozan de placeres regios.


21.     Disfrutan de ese vasto mundo del cielo, pero la recompensa por sus obras llega a su fin, y retornan al mundo de la muerte. Ellos siguen la palabra de los tres Vedas, ansían placeres pasajeros, y verdaderamente los alcanzan.

22.     Más aquellos que me adoran con unidad pura de alma, a aquellos que se hallan en constante armonía, les aumento lo que tienen y les doy lo que no tienen.

23.     Incluso aquellos que desde la fe veneran a otros dioses, a causa de su amor también a mí me adoran, aunque no de la manera correcta.

24.     Pues yo acepto todo sacrificio, y yo soy el Señor supremo. Mas ellos no conocen mi ser puro, y debido a eso caen.

25.     Pues quienes veneran a los dioses van a los dioses, y quienes veneran a los antepasados van a los antepasados. Aquellos que veneran a los espíritus inferiores van a los espíritus inferiores; pero quienes me veneran a mí, a mí vienen.


26.    Al que me ofrece con devoción una simple hoja, una flor o una fruta, o incluso un poco de agua, lo acepto de su alma anhelante, porque me fue ofrecido con amor y con un corazón puro.

27.     Que todo cuanto hagas, comas, des u ofrezcas en adoración sea una ofrenda a mí; y todo cuanto sufras, súfrelo por mí.

28.     Así te librarás de las ataduras del karma y de sus frutos buenos y malos; y con tu alma unificada en el renunciamiento serás libre y vendrás a mí.

29.     Para todos los seres soy el mismo, y mi amor siempre es el mismo; pero quienes me adoran con devoción están en mí, y yo en ellos.

30.     Pues aun si el más grande pecador me adora con toda su alma, ha de ser considerado entre los justos, pues justa es su voluntad.

31.               Y pronto se tornará puro y alcanzará la paz imperecedera. Pues en esta promesa pongo mi palabra: el que me ama no perecerá.

32.     Ya que todo aquel que a mí viene en busca de amparo, por muy débil, humilde o pecador que sea —ya sean mujeres, vaisyas o sudras—, todos ellos alcanzan la senda suprema.

33.     ¡Cuánto más entonces los santos brahmines y los reyes santos que me aman! Habiendo, pues, venido a este fugaz mundo de pesares, ámame.

34.     Dame tu mente y tu corazón; dame tus ofrendas y tu adoración; y así, con tu alma en armonía, y haciéndome tu meta suprema, vendrás sin duda a mí.


Capitulo 10

LAS GLORIAS DEL SEÑOR

 Explicando como es el Dios de dioses.

 

KRISNA

1.         Escucha aún una vez, ¡oh bravo Arjuna!, la gloria de mi palabra. Te hablo en verdad para tu bien, pues tu corazón halla su dicha en mí.

2.         Ni las legiones de dioses ni los grandes videntes de la tierra conocen mi nacimiento, ya que todos los dioses proceden de mí, como también los grandes videntes.

3.         Aquel que me sabe sin comienzo, ingenerado, el Señor de todos los mundos, ese mortal se halla libre de engaño, libre de todo mal.

4-5. La inteligencia, la visión espiritual, la victoria sobre la ilusión engañosa, el perdón paciente, la verdad, la armonía con uno mismo, la paz interior, la pena y la dicha, el ser y el no ser, el temor y la ausencia de temor, la mansedumbre y la no violencia; una calma permanente; satisfacción, austeridad sencilla, generosidad, honor y deshonor: estas son las características de la condición de los mortales, y todas ellas surgen de mí.

6.         Los siete profetas videntes de tiempos inmemoriales, así como los cuatro fundadores de la raza humana, estando en mí, emanaron de mi mente; y de ellos emanó este mundo de hombres.

7.         Aquel que conoce mi gloria y poder, ese posee la unidad de la armonía invariable. Esta es mi verdad.

8.         Yo soy el Uno origen de todo. La evolución de todo procede de mí. Así piensan los sabios, y ellos me veneran en adoración de amor.

9.         Sus pensamientos se centran en mí, su vida está en mí, y ellos se iluminan los unos a los otros. Continuamente proclaman mi gloria; ellos encuentran paz y dicha.

10.   A quienes se hallan siempre en armonía y me adoran con todo su amor, les doy el yoga de la visión, y estos vienen a mí.

11.    Guiado por mi compasión habito en sus corazones y disipo las tinieblas de la ignorancia mediante la luz de la lámpara de la sabiduría.

ARJUNA

12.    Supremo Brahman, luz suprema y suprema purificación, espíritu divino eterno. Dios desde el principio ingenerado, Señor omnipresente de todo.

13.    Así te proclaman todos los profetas videntes: el divino vidente Narada, Asita, Devala y Vyasa. Y también tú ahora lo revelas.

14.    Tengo fe en todas tus palabras, porque son palabras de verdad, y ni los dioses del cielo ni los demonios del infierno pueden alcanzar a comprender tu infinita vastedad.

15.     Solo tu espíritu conoce el espíritu: solo tú te conoces. Fuente del ser en todos los seres, Dios de dioses, regente de todo.

16.     Háblame en tu bondad de tu divina gloria, en la cual eres siempre, y contigo todos los mundos.

17.     ¿Cómo te conoceré, aun permaneciendo en continua meditación? ¿Y bajo qué manifestaciones te pensaré, ¡oh mi Señor!?

18.     Descríbeme de nuevo en detalle tu poder y tu gloria, pues nunca, nunca me canso de escuchar tu palabra de vida.

KRISNA

 

 19.     Escucha y te revelaré algunas de las manifestaciones de mi divina gloria. Solo las más evidentes, pues mi infinita grandeza no tiene final.

20.    Yo soy el alma, ¡oh príncipe victorioso!, que habita en el corazón de todas las cosas. Yo soy el principio, el medio y el fin de todo cuanto vive.

21.     Entre los hijos de la luz yo soy Visnú, y de los luminares soy el radiante sol. Yo soy el señor de los vientos y las tormentas, y de entre las luces de la noche yo soy la luna.

22.     De los Vedas, yo soy el Veda de los cánticos[95], y soy Indra, jefe de los dioses. Por encima de los sentidos del hombre soy la mente, y en todos los seres vivientes soy la luz de la conciencia.

23.     Entre los temibles poderes[96] soy el dios de la destrucción[97]: y entre los monstruos[98], Vittesa, señor de riquezas. Soy el fuego de los espíritus radiantes[99]; y de entre las montañas, la montaña de los dioses[100].

24.     De entre los sacerdotes, soy el divino sacerdote Brihaspati; de entre los guerreros, skanda, dios de la guerra. De entre los lagos, soy el vasto océano.

25.    De entre los profetas visionarios[101], soy Bhrigu; y de entre las palabras, soy om, la palabra de eternidad. De las plegarias, soy la plegaria del silencio; y de cuantas cosas permanecen inmóviles, el Himalaya.

26.     De los árboles, soy el árbol de la vida, y de los videntes del cielo[102], Narada. De los músicos celestiales, Chitra-ratha; y entre los videntes de la tierra, Kapila.

27.     De entre los caballos, soy el caballo de Indra; y de los elefantes, su elefante Airavata. De entre los hombres, soy su monarca.

28.     De las armas, soy yo el trueno; de entre las vacas, la vaca del prodigio[103]. De entre los creadores, soy el creador del amor[104]; y entre las serpientes, la serpiente de eternidad[105].

29.     De entre las serpientes de misterio, soy Ananta, y de los seres nacidos de las aguas, Varuna, su señor. De los espíritus de los antepasados soy Aryaman, y de los gobernantes, Yama, el que gobierna la muerte.

30.    De los demonios soy su príncipe Prahlada, y de todos los medios de cálculo, yo soy el tiempo. De entre las bestias yo soy su rey, y de los pájaros, Vainateya[106], montura de un dios.

31.     De entre los elementos de purificación soy yo el viento, y de entre los guerreros, Rama, héroe supremo. De entre los peces del mar yo soy Makara el portentoso, y de entre los ríos, el sagrado Ganges.

32.     Yo soy el principio, el medio y el final de todo cuanto es. De entre todos los conocimientos, soy el conocimiento del alma. De las muchas vías de la razón, yo soy la que conduce a la verdad.

33.     De los sonidos soy el primero, la A; de los compuestos, la coordinación. Yo soy el tiempo, el tiempo interminable. Yo soy el creador que todo lo ve.

34.     Soy la muerte que todo se lleva, y el origen de todo cuanto llega. De los nombres femeninos yo soy la fama y la prosperidad; la palabra, la memoria y la inteligencia, la constancia y la paciente indulgencia.

35.     De entre todos los cánticos de los Vedas yo soy los Brihat. Soy, de entre los metros poéticos, el Gayatri. De los meses, soy el primero del año, y de las estaciones, la estación de las flores.

36.    Yo soy la agudeza del jugador de dados, y la hermosura de todo cuanto es hermoso. Soy la victoria y la lucha por la victoria. Soy la bondad de los buenos.

37.     De los hijos de Vrishni soy Krisna; y de los hijos de Pandu soy Arjuna. De entre los profetas visionarios que guardan silencio, soy Vyasa; y de entre los poetas, Usana.

38.     Soy el cetro de quienes gobiernan a los hombres, y soy la política de quienes buscan la victoria. Soy el silencio de los arcanos misterios; y soy el conocimiento de quienes conocen.

39.     Sábete además, ¡oh Arjuna!, que soy la semilla de todo cuanto es; y que ningún ser móvil o inmóvil puede ser jamás sin mí.

40.     Mi divina grandeza no tiene fin, ¡oh Arjuna! Lo que aquí te he expuesto muestra tan solo una pequeña parte de mi infinidad.

41.     Sábete que todo cuanto es hermoso y bueno, todo cuanto posee gloria y poder, no es sino una porción de mi esplendor.


Capitulo 11

REVELACIONES DE LA VISIÓN DIVINA

 Dios de dioses

 

ARJUNA

 

1.         En tu bondad me has referido el supremo secreto de tu espíritu, y tus palabras han disipado mi engaño.

2.         Te he escuchado hablar en detalle del ir y venir de los seres, así como de tu infinita grandeza.

3.         He escuchado tus palabras de verdad, pero mi alma ansía verte: contemplarte en la forma del Dios de todo esto.

4.         Si piensas, ¡oh mi Señor!, que pudiera ser vista por mí, muéstrame, ¡oh Dios del yoga!, la gloria de tu propio ser supremo.


KRISNA

5.         Contempla por cientos, por miles, ¡oh Partha!, la multitud de imágenes celestes bajo innúmeras formas y colores.

6.         Contempla a los dioses del sol, del fuego, de la luz; a los dioses del rayo y la tormenta, así como a los dos luminosos aurigas del cielo. Contempla, ¡oh descendiente de Bharata!, prodigios nunca antes vistos.

7.         Mira ahora el universo entero con todo cuanto es móvil e inmóvil, y todo aquello que tu alma ansía ver. Mira cómo todo ello es Uno en mí.

8.         Mas no puedes verme con esos tus mortales ojos: te doy la visión divina. Contempla mi portento y mi gloria.

SANJAYA

 

9.         Habiendo, ¡oh mi rey!, hablado de tal modo Krisna, Dios del yoga, revelósele entonces a Arjuna en su divina forma suprema.

10.   Y bajo esa forma contempló Arjuna incalculables visiones de prodigio: ojos procedentes de incontables rostros, multitud de ornamentos celestes, un sinnúmero de armas divinas;

11.    celestes guirnaldas y vestimentas, figuras ungidas con perfumes del cielo. La Divinidad Infinita a todas partes miraba, contenedora en sí de todos los portentos.

12.    Si de pronto surgiera en el firmamento la luz de mil soles, tal esplendor pudiera compararse con el fulgor del Espíritu Supremo.

13.    Y vio Arjuna en ese fulgor el universo al completo en todo su variedad, constituyendo una vasta unidad en el cuerpo del Dios de dioses.

14.    Estremecido de pasmo y estupor, Arjuna agachó la cabeza y, juntando las manos en adoración, así le habló a su Dios:

ARJUNA


15.    En ti, ¡oh mi Dios!, veo a todos los dioses, así como a la infinidad de los seres de tu creación. Veo al dios Brahma en su trono de loto, y a todos los profetas y a las serpientes de luz.

16.    Contemplo por doquier tu infinidad: el poder de tus innumerables armas, las visiones procedentes de tus incontables ojos, las palabras que brotan de tus incalculables bocas, y el fuego de tus innúmeros cuerpos. Y por ningún lado veo tu comienzo o tu medio o tu centro, ¡oh Dios de todo, oh forma infinita!

17.    Veo el esplendor de una belleza infinita que ilumina el universo entero. ¡Eres tú! con tu corona, tu cetro y tu disco. ¡Cuán difícil eres de ver! Mas yo te veo: como fuego, como el sol, cegador, inabarcable.

18.    Tú eres el Imperecedero, el más alto fin del conocimiento, el soporte de este vasto universo. Tú, el sempiterno rector de la ley de la justicia, el espíritu que es y que fue en el principio.

19.     Te veo sin comienzo, medio o final; contemplo tu infinito poder, el poder de tus innumerables armas. Veo tus ojos como el sol y la luna. Y veo tu rostro como un fuego sagrado que da luz y vida al universo entero en el esplendor de una vasta ofrenda.

20.     El cielo y la tierra y todos los espacios infinitos se hallan llenos de tu espíritu; y ante el portento de tu temible majestad los tres mundos se estremecen.

21.     Las huestes de tus dioses a ti viene y, juntando las palmas de sus manos en pasmo y estupor, te alaban y te adoran. Los sabios y los santos a ti vienen, alabándote con cantos de gloria.

22.     Los Rudras de la destrucción, 

los Vasus del fuego, 

los Sadhyas de las plegarias, 

los Adityas del sol; 

los Visvedevas o dioses menores, 

los dos Asvins, 

aurigas del cielo, 

los Maruts de los vientos y las tormentas, 

los Ushmapas, 

espíritus de los ancestros; 

los coros celestiales de Gandharvas, 

los Yakshas mantenedores de la abundancia, 

los demonios del infierno, y 

los siddhas que en la tierra alcanzan la perfección: 

todos ellos te admiran en pasmo y estupor.

23.     Mas los mundos contemplan también tu temible y poderosa forma, provista de una multitud de bocas y ojos, ombligos, muslos y pies, atemorizando con terribles dientes: ellos se estremecen de temor, y también yo me estremezco.

24.     Al ver tu vasta forma que hasta el cielo llega a arder en profusión de colores, con grandes bocas abiertas, con inmensos ojos llameantes, mi corazón tiembla aterrado: me abandonan la fuerza y el sosiego, ¡oh Vishnú!

25.     Como el fuego al final de los tiempos que todo lo incendia en el último día, veo tus bocas inmensas y tus terribles dientes. ¿En dónde me hallo? ¿En dónde me refugiaré? ¡Apiádate de mí, dios de dioses, supremo amparo del mundo!

26.    26-27. He aquí que los hijos de Dhrita-rashtra, todos ellos, junto con otros príncipes de esta tierra, y Bhishma y Drona y el gran Karna, así como los más bravos guerreros de nuestra hueste, se precipitan en tus fauces erizadas de colmillos aterradores. Algunos quedan atrapados entre ellos, y sus cabezas pulverizadas.

28.      Cual torrentes de aguas turbulentas presurosas por ganar el océano, así estos héroes de nuestro mundo mortal se sumen dentro de tus fauces llameantes.

29.       Cual polillas prestas a arrojarse y morir en llama ardiente, así todos estos hombres se arrojan a tu fuego, precipitándose a su propia destrucción.

30.     Las llamas de tus bocas devoran todos los mundos. Tu gloria inunda el universo entero. ¡Mas cuán terrible arde tu fulgor!

31.     ¡Revélate a mí! ¿Quién eres bajo esta forma aterradora? Yo te adoro, ¡oh dios supremo!: hazme partícipe de tu gracia. Ansío conocerte, a ti que eres desde el principio: pues no comprendo tus obras misteriosas.

 

KRISNA

 

32.     Yo soy el tiempo omnipotente que todo lo destruye, y he venido aquí a matar a estos hombres. Aun si no luchas, todos los guerreros que a ti se enfrenten morirán.

33.     ¡Álzate, pues! Hazte merecedor de tu gloria, conquista a tus enemigos y goza de tu reino. Por el destino de su karma los he predestinado a morir: sé tú pues el mero instrumento de mi acción.

34.     Drona, Bhishma, Jayad-ratha y Karna, junto con otros heroicos guerreros de esta gran guerra, ya han sido muertos por mí: deja de temblar, lucha y mátalos. Vencerás a tus enemigos en la batalla.


SANJAYA


35.     Cuando Arjuna hubo oído las palabras de Krisna, plegó sus manos temblorosas, y con voz vacilante, inclinándose en adoración, así habló:

 ARJUNA

 36.     Con razón, ¡oh Dios!, cantan los pueblos tus alabanzas, complaciéndose y deleitándose en ti. Todos los espíritus del mal huyen atemorizados; y las legiones de santos se postran ante ti.

37.    ¿Y cómo no postrarse en amorosa adoración, ¡oh Dios de dioses, Espíritu Supremo!? ¡Tú, creador de Brahma, el dios de la creación; tú, infinito, eterno, refugio del mundo! Tú que eres todo lo que es, y todo lo que no es; todo lo que está más allá.

38.     Tú, Dios desde el principio, Dios para el hombre desde que el hombre fue tal. Tú, tesoro excelso de este ingente universo. Tú, el Uno por conocer y el conocedor; lugar último de descanso. Tú, infinita presencia en la cual las cosas son.

39.     ¡Dios de los vientos y las aguas, del fuego y la muerte! ¡Señor de la solitaria luna! ¡Creador, progenitor de todos! Sea a ti la adoración por millares; adoración a ti una y mil veces.

40.      Adoración a ti que estás ante mí y detrás de mí; adoración a ti que te hallas en todos lados, Dios de todo. Dios omnipotente de poder inmensurable. Tú eres la consumación de todo; tú lo eres todo.

41.      Y si por descuidado atrevimiento o incluso familiaridad he exclamado: «¡Krisna! ¡Hijo de Yadu! ¡Amigo mío!», lo hice inconsciente de tu grandeza.

42.      Y si en mi irreverencia me mostré irrespetuoso —tanto estando solos como delante de otros—, haciéndote objeto de chanzas en juegos, durante el descanso, o con motivo de festejos, perdóname en tu bondad, ¡oh tú Inconmensurable!

43.    ¡Padre de todos! ¡Supremo maestro! ¡Poder excelso de todos los mundos! ¿Quién como tú? ¿Quién por encima de ti?

44.     Ante ti me inclino y me postro en adoración; y ruego tu gracia, ¡oh glorioso Señor! Como un padre con su hijo, como un amigo con su amigo, como el amante con su ser amado, hazme partícipe de tu gracia, ¡oh Dios!

45.     He contemplado en una visión lo nunca visto por un hombre: me hallo exultante de gozo, mas mi corazón trepida amedrentado. Apiádate de mí, Señor de dioses, refugio del universo entero: muéstrame de nuevo la forma humana que te es propia.


46.    Ansío verte otra vez con tu corona, tu cetro y tu disco. Muéstrate de nuevo a mí en tu forma de cuatro brazos, ¡oh tú el que ahora despliegas infinidad de brazos, oh forma infinita!

KRISNA

47.     Por mi gracia y poder portentoso te he mostrado, ¡oh Arjuna! Esta forma suprema hecha de luz, que es el infinito, el todo: mi forma propia desde el principio, nunca antes vista por el hombre.

48.               Ni los Vedas, ni los sacrificios o el estudio, ni los beneficios o los rituales, ni las temerosas austeridades pueden propiciar la visión de mi forma suprema. Solo tú has visto mi forma, tú el más grande de los

49.     Has contemplado la tremenda forma de mi grandeza, mas no temas, no te turbes. Libre de temor y con el corazón alegre, admira nuevamente mi forma amistosa.

SANYAJA

50.     Así habló Vasudeva a Arjuna, y se reveló en su forma humana. El Dios de todo aplacó sus temores y mostrósele en su forma pacífica.

ARJUNA

51.     Al ver tu afable rostro humano, ¡oh Drisna!, retorno a mi propia naturaleza, y mi corazón halla sosiego.

KRISNA

 

 52.     Has visto ahora cara a cara mi forma divina tan difícil de ver; pues hasta los dioses del cielo anhelan contemplar lo que tú has visto.

53.     Ni por medio de los Vedas, ni de una vida austera, ni de donaciones a los pobres ni de ofrendas rituales, puede vérseme como tú me has visto.

54.     Solo a través del amor pueden los hombres verme y conocerme, y venir a mí.

55.     Aquel que por mí actúa, que me ama, cuyo fin supremo soy yo, libre de apego a todas las cosas, y con un amor por toda la creación, ese en verdad viene a mí.


Capitulo 12

 YOGA DE LA DEVOCION

 El que no alcanza a entender que es alcanzar el espíritu del eterno, le toca practicar el yoga y el que no alcanza el yoga le toca aplicar la humildad

 Pues la concentración es mejor que la mera práctica, y la meditación[108] mejor que la concentración; pero superior a la meditación es la entrega amorosa de los frutos de las propias acciones, pues de la entrega resulta la paz.


ARJUNA

 

1.         Y de entre quienes en unidad te adoran como Dios inmanente en todo, y quienes adoran lo trascendente, lo imperecedero, ¿quiénes son mejores yoguis?

 KRISNA


2.         A aquellos que, fijando su corazón en mí, me muestran de continuo amorosa adoración y fe inquebrantable, a esos los tengo yo por los mejores yoguis.

3.         Mas aquellos que adoran lo imperecedero, lo infinito, lo trascendente inmanifiesto; lo omnipresente, lo que está por encima de todo pensamiento, lo inmutable y lo no mudable, lo siempre Uno;

4.        que mantienen todas las potencialidades de su alma en armonía, y presentan una misma mente amorosa hacia todo; que gozan en el bien de todos los seres, ellos alcanzan en verdad mi ser más profundo.

5.         La dificultad es más grande para aquellos cuyas mentes se hallan establecidas en lo trascendente; pues la vía de lo trascendente resulta dura de alcanzar para los mortales.

6-7. Mas aquellos para los que constituyo el fin supremo, que me entregan sus acciones, y que con amor puro meditan sobre mí y me adoran, a esos muy pronto los libro del océano de la muerte y de la vida en la muerte, porque ellos han instalado en mí su corazón.

8.         Instala pues solo en mí tu corazón, y dame tu entendimiento: ciertamente vivirás en mí de aquí en adelante.

9.         Mas si, no obstante, eres incapaz de asentar en mí tu mente, procura entonces alcanzarme mediante la práctica de la concentración yoga[107].

10.    Y si no te es posible practicar la concentración, consagra todas tus acciones a mí. Con solo realizar acciones en mi servicio alcanzarás la perfección.

11.    E incluso si no eres capaz de hacerlo, refúgiate en la devoción a mí y entrégame los frutos de tus acciones con la devoción desinteresada de un corazón humilde.

12.    Pues la concentración es mejor que la mera práctica, y la meditación[108] mejor que la concentración; pero superior a la meditación es la entrega amorosa de los frutos de las propias acciones, pues de la entrega resulta la paz.

13.    El hombre que muestra buena voluntad hacia todos, que es afable y compasivo; que no piensa en el «yo» ni en «lo mío», que encuentra la misma paz en el placer que en el pesar, y se halla dispuesto siempre a perdonar;

14.    ese yogui en unión y siempre lleno de gozo, cuya alma está en armonía y cuya determinación es fuerte; cuya mente y visión interior se hallan instaladas en mí, ese hombre me ama, y me es grato.

15.    Aquel cuyo sosiego no es perturbado por los otros, y junto al cual los otros seres hallan paz; que está por encima de la agitación, la rabia y el temor, ese me es grato.

16.   Aquel que se halla libre de vanas esperanzas, que es puro, que es sabio y conoce lo que ha de hacer; que desde la paz interior observa ambas partes y no se perturba, y actúa para Dios y no para sí mismo, ese hombre me ama, y me es grato.

17.    Aquel que no conoce ni el entusiasmo ni la aversión, que no se queja y no ambiciona cosas; que está más allá del bien y del mal, y que tiene amor, me es grato.

18.    Aquel cuyo amor es el mismo para con sus amigos que para con sus enemigos; cuya alma es la misma en el honor o en la ignominia; que se halla por encima del frío o el calor, del placer o el dolor; que está libre de las cadenas de los apegos;

19.    que se muestra equilibrado tanto en el reproche como en la alabanza; de alma aquietada, feliz con lo que tiene; cuyo hogar no está en este mundo, y que posee amor, ese hombre me es grato.

20.    Más gratos me resultan, empero, quienes poseen fe y amor, y me tienen por su fin supremo: aquellos que escuchan mis palabras de verdad, y que se acercan a las aguas de la vida perdurable.


 

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