Fragmento, Capitulo 2 donde compara el Yoga y el Samkhya, libro Bhagavad Gita, india 600 a.c.

 

38.     Disponte para la batalla con paz en tu alma. Mantente en paz en el placer y en dolor, en la conquista y en la pérdida, en la victoria o en la derrota. En tal paz no cabe pecado alguno.

 

 

Esto es SAMKHYA: una de las seis dárshanas o doctrinas clásicas del hinduismo. De entre todas ellas, el samkhia es posiblemente la más antigua. Inicialmente una escuela del pensamiento ateo.

En el hinduismo existen seis darśanas:

 

39.     Tal es la sabiduría[25] del sankhya, la visión de lo eterno. Escucha ahora la sabiduría del yoga, vía de lo eterno y liberación de las ataduras.

 

Yoga: llega a lo eterno con la liberación e de ataduras, es el fin de su DETERMINACION, Los que no tienen determinación se pervierten por afanes personales, placer y poder renacer solo en la tierra y no en lo eterno.

 

 

 

40.     En esta vía ningún paso es en falso, y no hay peligros que acechen. Aun el más pequeño de los avances supone una liberación frente al miedo.

41.     Quien sigue esta vía tiene un único pensamiento, y ese es el fin de su determinación. Muchas e interminables son, por el contrario, las ramificaciones en los pensamientos del hombre falto de determinación.

42.     Hombres hay carentes de visión, que no obstante se prodigan en palabras: siguen los Vedas al pie de la letra, y así dicen: «Esto es todo lo que hay».


43.    Su alma se halla pervertida por afanes personales, y su cielo consiste en un deseo egoísta. Dirigen oraciones a fin de hallar placer y poder, y la recompensa a todo ello es el renacer en la tierra.

44.     Quienes aman el placer[26] y el poder, escuchan y siguen sus palabras: no poseen la determinación necesaria para ser uno con el Uno[27].

 

Los tres gunas de la naturaleza: Según el hinduismo, las gunas son las tres cualidades de las que está compuesto el universo:

1.   satuá (bondad contemplativa, inteligencia)2

2.   rayas (pasión activa, energía)2​ y

3.   tamas (ignorancia inerte).

 

Son elementos inseparables que se combinan en diferentes proporciones para formar los objetos materiales.2 Cada uno de ellos no puede existir sin los otros. Se hallan presentes en los distintos grados de la materia burda y sutil, incluyendo la mente y la energía del universo. Estas cualidades se mueven en el nivel físico, emocional y mental, en todo el universo ―denominado prakriti (‘naturaleza’) o maiá (‘ilusión’)― pues abarcan todo lo existente.

 

45.     Los tres gunas de la naturaleza[28] constituyen el mundo de los Vedas. ¡Álzate por encima de los tres gunas, oh Arjuna! Instálate en la verdad eterna, más allá de los opuestos terrenales. Más allá de las ganancias y las posesiones, conviértete en poseedor de tu propia alma[29].

46.     El mismo uso presta un pozo de agua en lugar anegado, que todos los Vedas al conocedor de lo Supremo.

47.     Pon tu ánimo en la acción[30], mas nunca en su recompensa. Actúa sin pensar en la retribución; mas no ceces en el cumplimiento de tu labor.

48.    Desempeña tu obra en la paz del yoga[31] y, libre de deseos egoístas, no permitas que el éxito o el fracaso te perturben. Yoga es ecuanimidad mental, una paz que permanece siempre la misma.

49.     La acción realizada con ánimo de recompensa es inferior en mucho a la acción que se realiza en el yoga de la sabiduría[32]. Busca, pues, la salvación en el saber de la razón. ¡Cuán pobres quienes obran para hallar recompensa!

50.     Instalado en el conocimiento[33], un hombre va más allá de lo bueno y lo malo. Así pues, dirige tus pasos hacia la sabiduría, ya que yoga es el saber en acción.

51.     Quienes han visto y se han unido al saber, renuncian a los frutos de sus acciones, y, libres de las ataduras del nacimiento, encaminan sus pasos hacia la morada de la salvación[34].

52.     Cuando tu mente deje atrás el oscuro bosque del engaño y la ilusión, habrás superado las escrituras de los tiempos pasados y venideros.

53.    Cuando tu mente, acaso fluctuante en medio de las contradicciones de muchas escrituras, se mantenga inquebrantable e instalada en la divina contemplación[35], entonces habrás hecho tuya la meta del yoga.

 

ARJUNA

 

54.     ¿Cómo es el hombre de saber reposado, que mora en divina contemplación? ¿Cuáles son sus palabras? ¿Cuál su silencio? ¿Cuáles sus obras?

 

KRISHNA

 

55.     Cuando un hombre abandona todos los deseos que afluyen a su corazón, y por la gracia halla el gozo de Dios, entonces su alma encuentra verdaderamente la paz.

56.     Aquel cuya mente no se ve perturbada por los pesares, y no siente anhelo de placeres; aquel que ha vencido la pasión, el temor y la ira, ese es un sabio de mente estable[36].


57.    Aquel que en todo lugar se halla libre de ataduras; que no   experimenta ni regocijo ni pesar cuando la fortuna le sonríe o le da la espalda; ese posee una sabiduría serena[37].

58.     Y cuando en recogimiento, cual tortuga que repliega sus miembros, repliega sus sentidos[38] de la atracción que ejercen los placeres, entonces la suya es una sabiduría serena.

59.     Los placeres de los sentidos, mas no así los deseos, desaparecen del alma austera. E incluso los deseos desaparecen cuando el alma ha contemplado lo Supremo.

60.     La inquieta violencia de los sentidos arrastra impetuosa incluso la mente del sabio que se esfuerza por alcanzar la perfección.

61.     Debe, pues, reunirlos en la armonía del recuerdo y, sentándose en unión y devoción, dejar que su alma encuentre el reposo en mí. Pues cuando los sentidos se hallan en armonía, la suya es una sabiduría serena.

62.     Cuando un hombre habita en los placeres de los sentidos, surge en él la atracción por estos. De la atracción surge el deseo, el ansia de posesión, y esta conduce a la pasión, a la ira.


63.    De la pasión procede la confusión mental, y de esta, la pérdida de la memoria, el olvido del deber. De dicha pérdida resulta la ruina de la razón, y la ruina de la razón conduce al hombre a la destrucción.

64.     Mas el alma que, moviéndose en el mundo de los sentidos, mantiene no obstante sus sentidos en armonía, libres de atracción y aversión, esa encuentra el descanso en la quietud[39].

65.     En tal quietud se disipa la carga de los pesares, pues cuando el corazón halla la quietud, también la sabiduría encuentra la paz.

66.     No existe sabiduría para el hombre sin armonía[40], y sin armonía no hay contemplación[41]. Sin contemplación no puede haber paz[42], y sin paz ¿puede acaso haber dicha[43]?

67.     Pues cuando la mente se ata a una pasión de los volátiles sentidos, dicha pasión arrastra consigo a la sabiduría del hombre, al igual que el viento arrastra una embarcación sobre las olas.

68.     Así pues, el hombre que en recogimiento retira sus sentidos de los placeres de los sentidos, posee una sabiduría serena.

69.    En medio de la noche oscura de todos los seres despierta a la luz el hombre sosegado. Y lo que para los otros seres es día, para el sabio que ve es noche.

70.     Y como el océano que, aun recogiendo todas las aguas, no por ello se desborda, así también el sabio siente deseos, mas es siempre uno en su paz infinita.

71.     Pues aquel que abandona todo deseo y renuncia a todo orgullo de posesión e importancia personal alcanza la meta de la paz suprema.

72.     Esto es lo eterno en el hombre, oh Partha. Una vez alcanzado, toda ilusión se desvanece. Aun en la última hora de su vida sobre la tierra, el hombre puede alcanzar el nirvana de Brahman, puede hallar paz en la paz de Dios.


 

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